Fundamentalismo y Primera Comunión
Flor Rojas – Desamparados
“Mi hija se hizo protestante y no quiere enviar a mi nieta a la catequesis, pues dice que en qué parte de la Biblia dice que los niños deben formarse para hacer la primera comunión”
Otra vez nos encontramos con la actitud “fundamentalista” propia de las sectas que leen la Palabra de Dios tomándola en su sentido literal, sacándola de su contexto, e ignorando (¡pretendiendo ignorar!) la tradición viva de la comunidad cristiana que ha acogido, leído, vivido y transmitido esa misma Palabra.
A su hija con respeto y cariño le presentaría dos observaciones. Primera: es verdad, no hay un texto en la Biblia en que se diga explícitamente que los niños deban formarse para recibir la primera comunión, pero tampoco hay un texto que lo prohíba… por lo cual, usar la Escritura para no enviar a los niños a la catequesis de la primera comunión, sencillamente es una contradicción: ¿no le parece “feo” usar la Biblia para lo que ella no dice? ¡Sería como quien no quiera subir al avión porque no habla de aviones la Biblia!…
Segunda observación, San Pablo en su carta a los Corintios, les exhorta a que reciban “de manera digna” el Cuerpo y Sangre de Cristo. Él se refería al deber de acercarse al Banquete Eucarístico, limpios de pecados graves y mortales, para no comer la “propia condena” (Cfr I Cor 11, 29) pero en ese contexto se nos invita a que sepamos bien a Quien recibimos en la Santa Comunión, y esto exige precisamente una buena catequesis. De su parte San Pedro en su primera carta nos dice que debemos “dar razón de nuestra esperanza” y entonces de nuestra fe (1, 15) y esto implica que quienes se acercan a la Eucaristía, sepan bien en qué creen y por qué. Naturalmente todo esto deberá entenderse teniendo en cuenta la edad y la cultura de quienes están llamados a “dar razón de la propia fe”.
En el capítulo VI del Evangelio de San Juan encontramos una amplia, profunda y a la vez inteligible catequesis acerca de la Eucaristía. De ese modo Jesús preparó a los suyos a recibirle en la Santa Comunión. ¿Hay razón “bíblica” para que no sigamos su ejemplo y llevemos a nuestros niños a recibirle sin ninguna preparación?